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Estimados amigos,

Escribir estas líneas es para mí un motivo de reflexión y satisfacción sobre el trabajo realizado en 2014, agradecimiento a todas las personas que han contribuido en los logros conseguidos y de responsabilidad frente a la magnitud de los retos que tenemos en el presente y en el futuro. Una vez más, hay dos pilares fundamentales en nuestro modo de ser y actuar que hacen posible tanto los logros, como el afrontar la magnitud de los retos con coraje y optimismo. El primero es que un año más, hemos seguido acompañando e impulsando el trabajo que millones que personas hacen a diario para salir de la pobreza y la exclusión. Son las personas que viven entre enormes dificultades, las personas vulnerables con las que trabajamos, las que definen sus proyectos de vida que nosotros apoyamos y alentamos. Su lucha por conseguir una educación de calidad, una buena atención sanitaria o una renta suficiente que les permita vivir con dignidad y sacar adelante sus sueños es también nuestra lucha. El segundo pilar y en igualdad de importancia, es el haber seguido teniendo el apoyo de todas las personas que individual, o colectivamente desde sus instituciones o empresas, apoyan económicamente o con su trabajo voluntario el esfuerzo de las personas que quieren salir de la situación de pobreza, y que actúan por diferentes motivaciones pero que coinciden en que, sin la ayuda entre unos y otros, el mundo nunca podrá ser mejor y más justo.

En el mundo global en el que vivimos, la desigualdad también se ha globalizado y está creciendo incluso en países con altos niveles de crecimiento donde gran parte de su población vive en condiciones de pobreza. La dicotomía entre países pobres y ricos se está desdibujando, un ejemplo de ello es España, donde trabajamos por segundo año con la infancia y familias que viven bajo el umbral de la pobreza. Cifras como las que hemos conocido en 2014 que nos indican que el 1% de la población mundial acapara el 50% de la riqueza, nos alertan y nos preocupan al constatar el número de personas que cada vez se sitúan más cerca de la vulnerabilidad. Trabajando en 14 de los 50 países más desiguales del mundo, en Ayuda en Acción nos enfrentamos constantemente a esta realidad donde los colectivos más perjudicados son siempre la infancia, la adolescencia, la población migrante, la población rural, pueblos indígenas o afrodescendientes y las mujeres, que siguen asumiendo una carga de desigualdad que las sitúa siempre en peores condiciones que a los hombres.

Otro factor que nos preocupa enormemente y que debe de tomar todavía mucha mayor relevancia en todas las facetas de nuestra vida y en la agenda de la comunidad internacional es el cambio climático. En nuestro entorno de trabajo se traduce en un incremento de la migración a las ciudades, huyendo de la falta de oportunidades en el ámbito rural donde cada vez existen mayores dificultades para acceder al agua o a tierras fértiles de cultivo. Igualmente, el deterioro de los ecosistemas está generando vulnerabilidad y mayor riesgo frente a las sequías o las inundaciones, dos caras de la misma moneda cuyos efectos sobre las personas y su entorno son cada vez más preocupantes. En este sentido, nuestro trabajo en reforzar la resiliencia de las comunidades, o lo que es lo mismo, su capacidad para asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas, emerge como respuesta para que ellas mismas puedan garantizar con solidez su adaptación a acontecimientos adversos.

Afortunadamente, todavía las personas somos los auténticos motores de los cambios sociales y en este sentido, no me gustaría terminar esta carta sin mencionar a la joven pakistaní Malala Yousazfai y al activista indio Kailash Satyarthi, ambos galardonados con el Nobel de la Paz en 2014. En el caso de Malala, en el año 2013 promovimos en España un movimiento para lograr su candidatura al Nobel, pues para nosotros ella suponía el ejemplo de lucha de otras Malalas que conocemos por nuestro trabajo diario y que luchan contra los obstáculos por acceder y disfrutar del derecho a la educación. Kailash es un antiguo y querido compañero de la Campaña Mundial de Educación, movimiento que nosotros impulsamos en España y América Latina junto con otras muchas organizaciones. Vaya desde aquí nuestra felicitación y nuestro orgullo de sentirnos compañeros de causa.

Les dejo sin más con esta memoria que supone para nosotros un ejercicio de transparencia y rendición de cuentas sobre los resultados y logros del esfuerzo colectivo en que se traduce el trabajo de Ayuda en Acción. Espero que la disfruten y que sigan ahí, a nuestro lado.

Un cordial saludo,

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Jaime MontalvoPresidente de Ayuda en Acción