Los beneficiarios, socios y voluntarios de Ayuda en Acción nos cuentan de primera mano su experiencia. Sus testimonios son una de las mejores muestras de la labor que nuestra organización realiza junto a las comunidades más desfavorecidas y el impacto que tiene en la vida de miles de personas.

Voluntariado a Terreno

Mariana conoce nuestro trabajo en el Hogar Teresa de los Andes boliviano

Trabajadora de la empresa Management Solutions, Mariana Regazzoni puso rumbo a Bolivia para aterrizar en el Hogar Teresa de los Andes, un centro de referencia en el país cuando se habla de atención a personas con discapacidad. Formó parte del Voluntariado a Terreno de equipo y vivió una experiencia que probablemente no olvidará, como las olimpiadas especiales que se realizan en el centro: “Aún se me hace un nudo en la garganta cuando recuerdo el momento en que cada uno de los chicos era acostado en el suelo y desde el otro lado del campo se batían palmas y gritos de ánimo para que fueran desplazándose como pudieran, con todas sus fuerzas”.

La vitalidad y la fuerza de estos pequeños dejó una profunda huella en Mariana, que nos quiere trasladar así la experiencia vivida: “No me quedan más palabras que agradecerles a cada uno de esos niños por enseñarnos que no importa nuestra condición, o si tenemos alguna dificultad que superar, lo importante es mirar hacia delante, con la frente en alto, y una sonrisa lo más grande posible de modo que aquél que transite por nuestro mismo camino sea contagiado de alegría”.

María viaja a Cusco, Perú

Similar impresión fue la que le causó a María Jesús su voluntariado de inmersión en Cusco, Perú, que a pesar de la distancia llegó a sentirse como en su casa: “Ellos me han dado a mi más de lo que yo les he podido dar a ellos. Una gente tan sencilla, tan natural, me han acogido como si fuera su familia”.

Viaje de socios

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Nahiana cumple el sueño de sus padres en Ecuador

Felisa y su marido son socios de Ayuda en Acción desde 1986. Actualmente colaboran con la comunidad de Consolación (en Cusubamba, Ecuador) a través del apadrinamiento de una niña. Su hija Nahiana realizó una visita al proyecto en el mes de diciembre y ha querido compartir con nosotros la experiencia de su viaje: “Fui a Ecuador para cumplir un sueño, el de mis padres. En unas horas voy a conocer a la niña que ellos tienen apadrinada aquí. Maribel tiene la piel tostada como la tierra y unos ojos brillantes que se te meten hasta dentro. Es preciosa. Un ángel de seis añitos. Su sonrisa me conquista desde el primer momento. Me agarra con su manita. Junto a la niña está su familia. Conversamos y nos hacemos fotos. Pasamos una tarde muy entrañable”. Felisa y su marido veían cumplido así su sueño, a través de los ojos de su hija.

El camino hasta Cusubamba había comenzado en las oficinas de Ayuda en Acción en Latacunga, donde le esperaba un desayuno con los productos de las comunidades para coger fuerzas y comenzar la ruta. Durante el viaje, Nahiana es testigo en primera persona de la importancia de la cooperación internacional en la zona: “Por el camino paramos a conversar con unos compañeritos que están construyendo 57 depósitos para recoger el agua de la lluvia, algo de vital importancia para su subsistencia pues tienen mucha escasez. Todos agradecen sinceramente el apoyo de la organización y de los padrinos, ya que sin su ayuda nada de esto sería posible. Muy cerca está la escuela. La profesora y los niños nos enseñan las instalaciones, lo que hacen allá y también agradecen mucho a los padrinos españoles por el apoyo”.

Nahiana también conoce la labor educativa de Ayuda en Acción de la mano de un grupo de mujeres horticultoras que ahora produce y consume una mayor variedad de productos: “La mejora de la producción también les permite vender el excedente. Y esto es lo que veo, al día siguiente, en mi visita al mercado de Salcedo. Las mejoras son evidentes. Ahora se venden pollos, verduras, frutas, huevos, leche y queso”.

Para finalizar el viaje, conoce la cooperativa de ahorro Mushuk Pakary, en la que se dan créditos a los campesinos a bajo precio, y visita un depósito de agua enorme, construido recientemente y gracias al cual subsisten las comunidades de Mulaíllo: “Me emociono al verlo por el gran esfuerzo, energía y amor que tantas personas han puesto para que esto sea posible y para mejorar el bienestar de muchas familias”.

Beneficiarios

Javier Soto: El proceso de superación de un líder en Yancana Huasy

Javier, niño apadrinado por Ayuda en Acción en Perú, nació hace 18 años, a los 6 meses de gestación, con apenas 36 centímetros, 1,2 kilos y parálisis cerebral, que le provoca movimientos involuntarios de cuello y manos. Todo esto, en una época en que los poderes públicos de su país no habían legislado aún sobre la inclusión social. “Me acuerdo que por ese tiempo no había ley de inclusión social y no sabía en qué colegio estudiar, porque en cada colegio me rechazaban. Era muy triste”, reconoce Javier.

Javier es la lucha personificada, en la actualidad acude por las tardes a la Universidad Mayor de San Marcos, donde estudia Administración de Negocios Internacionales y por las mañanas acude a sus clases de inglés. El objetivo lo tiene claro: “Ser un gerente de mucho éxito, un gerente que sea muy democrático, ayudante, que no solamente mande, con un liderazgo fuerte y que ayude a las personas en mi condición igualmente que yo”.

El centro para personas con discapacidad de Yancana Huasy de San Juan de Lurigancho, que acoge a más de 1.300 personas al año entre niños jóvenes y adultos, le acompañó en su rehabilitación y sus terapias, marcando también su desarrollo personal: “Conocí el hospital Yancana Huasy, que me ayudó mucho a ser líder, a desenvolverme más de lo que ahora soy. Poco a poco se van conociendo personas, ayudándose mutuamente, dando el apoyo psicológico, el apoyo moral, y eso fue lo que me ayudó bastante a motivar mi vida para seguir estudiando en el colegio”.

El acompañamiento y el trabajo de su familia han sido vitales en su vida. Así lo entienden desde Yancana Huasy en palabras de Elisabeth, una de sus trabajadoras sociales: ”Buscamos empoderar a sus familias, que conozcan la discapacidad de su niño. Queremos que entiendan la discapacidad como un reto y la mejora de su niño, porque es su niño, al que tienen que querer y amar con o sin la discapacidad”. Y Javier no tiene dudas de esa importancia: “Mi madre es lo más grande que me ha pasado en mi vida. Es la mejor mamá que he conocido en mi vida. Es la mejor mujer, la número uno.”

Su alma luchadora de líder sabe muy bien en qué mundo quiere vivir: “Una persona con discapacidad dice yo quiero tal cosa y el papá dice “no hijito, te vas a lastimar”. Y eso no es así. Inténtalo, no los menosprecien, no los sobreprotejan, déjenle ser libre, que tome sus decisiones, que haga lo que quiera, si quiere estudiar, que estudie. Yo nunca me retracté, nunca dije no puedo. Yo siempre dije que sí podía, y por esos pensamientos, mira hasta dónde he llegado”.