Uno de nuestros principales objetivos es garantizar a las personas desfavorecidas y excluidas de los países donde trabajamos el disfrute de derechos básicos como la alimentación, la educación, la salud, el agua o la vivienda.

 

Nuestro trabajo impulsa la plena realización del ejercicio del derecho a la alimentación con dignidad e inclusión, como derecho humano fundamental. Además, entendemos la educación no sólo como un derecho humano indispensable para el desarrollo de las personas y sociedad, sino como una herramienta de cambio social. Los sistemas educativos y sanitarios de calidad, la provisión de servicios de agua y electricidad o el acceso a viviendas dignas y seguras son también objetivos prioritarios para Ayuda en Acción.

En Perú, hemos construido y/o acondicionado 11 Centros de Educación Temprana en las provincias de Cangallo, Ayacucho, en Santa Cruz, Cajamarca, en Gran Chimú, La Libertad, y en Chulucanas, Piura. Son más de 800 nuevos niños y niñas de 0 a 3 años los que ahora gozan de mejores oportunidades desde la primera infancia. Además, 153 promotoras en educación temprana han reforzado sus capacidades con talleres vivenciales y sesiones prácticas.  Nuestro Programa de Viviendas Saludables ha incorporado a 622 familias, adoptando mecanismos para la prevención de enfermedades con el consumo de agua segura, el lavado de manos y una nutrición equilibrada. En las zonas rurales de Ayacucho, Cajamarca, La Libertad, Piura y Cusco, 1.506 mujeres y 36 hombres han aprendido a leer y a escribir.

En Bolivia, durante 2012 construimos 17 aulas, dos escuelas y un internado en Sorata Azurduy que garantizará la educación de más de 400 niños, niñas y adolescentes. Además, entregamos material para 31 aulas de lectura, apoyamos la formación de 1.587 profesores para mejorar el proceso de enseñanza y dotamos de 55 ordenadores a telecentros de Manuel María Caballero, San José de Chiquitos y Cotagaita que beneficiarán a más de 2.000 escolares. También construimos dos centros de salud para brindar servicio de calidad a más de 400 personas en Cotagaita y San José de Chiquitos y apoyamos la construcción de 15 viviendas saludables en Luis Calvo para minimizar el mal de Chagas.

En El Salvador, promovimos el derecho al agua de 137  familias de la zona y 92 de ellas disponen de agua segura en sus hogares gracias a la construcción de dos sistemas con acometidas domiciliares. Hay que añadir las 45 familias de la comunidad Buenos Aires, del  municipio de Juayúa y departamento de Sonsonate, que han logrado el acceso al agua para sus hogares en época seca, mediante la construcción de un tanque de captación de aguas pluviales en la época de invierno.

En Colombia, mejoramos el tratamiento de agua en los municipios de Matanza y Lebrija con el montaje de cuatro plantas potabilizadoras, que benefician a 260 familias, un puesto de salud y dos hogares infantiles, así como la instalación de filtros de agua para 11 comedores escolares del Cauca. En Boyacá se realizó la construcción del centro comunitario de Tibasosa y de la sede de la emisora comunitaria de Paya. En el departamento de Cauca, se realizó un seguimiento y control de nutrición infantil en 25 escuelas, se hizo entrega de kits de emergencias escolares y se formó a docentes sobre atención en primeros auxilios.

En Ecuador, en el cantón Sigsig, son 32 los centros educativos atendidos que han beneficiado a una población infantil de alrededor de 3.442 niños, niñas y adolescentes. Por su parte, en el Cantón Guano se capacitó a 664 padres y madres de familia de 25 comunidades en conocimientos nutricionales y buenas prácticas de preparación de alimentos,  diversificando la producción a través de la implementación de los Sistemas Integrales de Producción y reduciendo un  6,9% la desnutrición aguda.

En Paraguay, equipamos nueve puestos de salud que atienden a 1.600 familias de 32 comunidades y 297 familias fueron beneficiadas con la instalación de sistemas de agua. 1080 niños y niñas mejoraron la calidad del aprendizaje en siete nuevas aulas y once refaccionadas y equipadas, tres de ellas con equipamiento informático. Los programas de alfabetización incorporaron a 200 estudiantes jóvenes y adultos.

En Honduras, en el área de desarrollo El Paraíso Sur, las comunidades de Bocuire y El Hato celebraron la apertura de dos Centros de Estimulación Temprana y dos Ludotecas, con las que se pretende estimular el crecimiento y desarrollo adecuado de la niñez. Las madres y los padres se han organizado para el mantenimiento y gestión de los centros. Además, favorecemos la formación en igualdad a través de la metodología Paso a Paso, que aborda de manera constructiva temas relevantes para la juventud, como la prevención del embarazo temprano y las enfermedades de transmisión sexual.

En India, colaboramos en el mantenimiento de la educación básica de los más jóvenes con la cobertura de la matrícula escolar de 500 niños y niñas en el área de desarrollo de Prayatna Samithi.

En Bangladesh, distribuimos kits sanitarios (cepillo de dientes, cortaúñas, jabón, pasta dental, termómetro y otros) a 970 niños y niñas.

En Etiopía, 1.174 agricultores del distrito de Decha incrementaron su producción e ingresos gracias a que la institucionalización del sistema bancario de semillas ha repercutido positivamente en la comercialización de sus cultivos.

En el distrito de Ntchisi de Malaui, hemos puesto en marcha cursos de informática que han permitido que 200 niños mejoren su capacidad y aptitudes frente al ordenador.

Mejorando la calidad educativa en Quibdó, Barranquilla y Cazucá

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Foto: © Salva Campillo / AeA

En Colombia, promover la calidad de la educación pública de las instituciones educativas –los centros “Pies descalzos” en Quibdó y Barranquilla y “Gabriel García Márquez” en Cazucá–, ha sido una de las principales líneas de actuación de la fundación Pies Descalzos apoyada por Ayuda en Acción.

Dentro de las estrategias que apuestan por este propósito, se han desarrollado jornadas de formación pedagógica a docentes de primaria y secundaria, se ha trabajado en torno al diseño y desarrollo curricular, didácticas contemporáneas, sistemas de evaluación, evaluación por competencias y competencias lectoras. Del mismo modo, se han desarrollado procesos de formación a directivos y docentes en procesos de gestión.

Este proceso vincula a 136 docentes que, con sus prácticas en el aula, han logrado beneficiar a 3.984 estudiantes, acercándolos a dinámicas que los jóvenes pueden aplicar tanto en su desarrollo académico como en su vida diaria.

La docente del Área de Sociales de la institución educativa “Gabriel García Márquez” en el municipio de Soacha, Nidia Ríos, se muestra muy satisfecha ante los logros conseguidos: “Durante los últimos años se ha fortalecido la parte pedagógica. Uno de los avances se enmarca en la implementación de la secuencia didáctica que nos ha ayudado a buscar otros estilos de aprendizaje adecuados a las necesidades de los estudiantes, lo que garantiza la enseñanza de las competencias”.

Este tipo de acciones abordan la problemática educativa a partir de los factores que repercuten directamente en la calidad, logrando impactar en la comunidad educativa y apostando a su vez por la sostenibilidad de los procesos.

Estrategia de soberanía alimentaria en Ecuador y Bolivia

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Foto: © CEMSE / AeA Bolivia

Soberanía alimentaria es el derecho que tienen los pueblos a decidir qué producen y qué consumen. Deciden sus políticas alimentarias y agrarias, buscando la autosuficiencia, quedando así en el centro los campesinos como productores de los alimentos que nutren y dan vida. En Ayuda en Acción actuamos para conseguir esta soberanía alimentaria desarrollando una estrategia contra el hambre en la zona andina de Ecuador y Bolivia.

En Ecuador, con las SIPAS (Sistemas Integrales de Producción Agropecuaria) se intenta fortalecer la economía agraria local, produciendo alimentos sanos y nutritivos, dentro de una cadena productiva agropecuaria.  Se intenta convertir a la propia familia en sistema vital para su producción y reproducción, intentando que su alimentación no dependa de otros y poder así reducir los niveles de pobreza extrema de la zona, que alcanza al 30% de la población.

En Bolivia, podemos hablar de emprendimientos productivos que potencian las Cadenas de Valor del ají, apícola, amaranto y maíz, generando capacidades en personas campesinas que les ayuden a alcanzar progresivamente mayores niveles de sostenibilidad. El objetivo es conseguir mayor competitividad en los mercados, para una población que ronda unos niveles medios de pobreza extrema del 60%.

Este trabajo se desarrolla bajo el paraguas de una estrategia, la de potenciar el propio ejercicio del Derecho a la Alimentación (“Todas las personas tienen derecho a un nivel de vida adecuado que les asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, en especial la alimentación, vestido, vivienda, atención médica y los servicios sociales necesarios”), haciendo incidencia para que sea la sociedad civil la que se organice y exija el cumplimiento del mismo.

Foto de apertura: © Cameron McNee / Mission Malaw i/ ActionAid