Reforzar las capacidades locales es un paso necesario para crear procesos de desarrollo viables y sostenibles en el tiempo, a la vez que favorece la creación y mantenimiento de comunidades activas.

Las personas con capacidad de decisión en la gestión y producción de ámbitos tan diversos como la agricultura, la ganadería, la educación o la sanidad, son la parte implicada en estos procesos de formación.

En Bolivia, instruimos a los miembros de 26 organizaciones económicas en gestión empresarial y negociación con mercados potenciales de siete municipios. En Sucre, hemos implantado huertos escolares en siete unidades educativas para la producción de hortalizas, mejorando la alimentación de los estudiantes a la vez que hemos fortalecido sus habilidades en técnicas de producción.

En Paraguay, 1.998 productores han sido formados en sectores como la piscicultura, panadería y lombricultura. Además, 306 unidades productivas participan en programas de capacitación en gestión, finanzas, administración y comercio. También, 50 jóvenes han recibido cursos de formación en mandos medios y se realizaron talleres sobre preparación de alimentos nutritivos, con la participación activa de 200 personas.

En El Salvador, 17 jóvenes de la comunidad Agua Caliente, en Suchitoto, han sido formados en el área de carpintería y ebanistería. Desarrollan así nuevas habilidades para un uso más eficiente de los recursos de los que disponen y el desarrollo de acciones solidarias, como la reparación de mobiliario escolar, favoreciendo a los niños y niñas de varias comunidades. Además, 420 personas cuentan con conocimientos sobre la Ley de Protección Integral de Niñez y Adolescencia (LEPINA) y 271 personas de los gobiernos comunitarios han recibido asimismo formación sobre enfoque de género, organización y liderazgo.

En Honduras, en el marco del proyecto de Soberanía y Seguridad Alimentaria, Ayuda en Acción y su socio local la Fundación de Waal, formó a 130 líderes comunitarios y a 98 personas con nivel universitario de un total de nueve municipios, en el programa de Prevención Prenatal de Discapacidades, con el propósito de contribuir al nacimiento de niños y niñas sanos, realizando a su vez réplicas en la población y fomentando así una cultura de prevención.

En Perú, el sector ganadero ha sido fortalecido con la introducción de técnicas de inseminación artificial y dotación de vacas de raza Brown Swiss para la mejora de la productividad lechera. Una vaca criolla produce de tres a cinco litros de leche y una vaca de raza mejorada alcanza hasta 20 litros diarios. Así, las familias ganaderas han alcanzado una producción de 582.000 litros de leche, que han utilizado para su venta y para la elaboración de quesos, garantizando además el consumo familiar. También se ha promovido la economía de las familias, mediante la piscicultura de agua dulce. En Cutervo, Chota, Bambamarca (Cajamarca), y Anta (Cusco) se han criado más de 228.000 truchas, para la nutrición de las familias y la venta en mercados locales.

En Kenia, se ha ofrecido apoyo a 50 miembros de la organización de agricultores de Khwisero, que acudieron a la muestra anual de agricultura en Kisimu, en la que aprendieron nuevas técnicas agrícolas y conocieron productos con los que mejorarán su labor diaria.

En India, 200 familias de la región de Vidya Dham Samiti fueron capacitados en la siembra de semillas de alta calidad y los agricultores fueron instruidos en la adopción de técnicas agrícolas sostenibles de respeto al medio ambiente.

En Janamora, Etiopía, 120 mujeres pertenecientes a Wasel, Sabra y Gashajagrie Kebeles pasaron a formar parte de cooperativas de crédito y ahorro tras recibir formación y financiación inicial.

Mujeres horticultoras de Paraguay mejoran su calidad de vida

© AeA Paraguay

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En 2009, un grupo de mujeres asociadas a la Junta de Productores “María Auxiliadora” (JUNDEMAR), de Pedro Juan Caballero, decidieron realizar un emprendimiento cooperativo dedicado a la horticultura. Ellas pretendían diversificar su producción de consumo, incorporando hortalizas, plantas medicinales y aromáticas, para luego comercializarlas apoyanado así la renta familiar. Inicialmente, 10 mujeres conformaron el Grupo de Horticultoras de Fortuna Guazú, y empezaron a trabajar de manera conjunta en una huerta comunitaria de una hectárea de extensión, la cual poseía un sistema de riego que fue mejorado.

Además, se ha construido un vivero para la producción de plantines -plantas de temporada-, se ha proveído al grupo de mujeres de herramientas e insumos y se les han facilitado cursos y formación técnica para que amplíen sus conocimientos y, por ende, su producción. “Nos organizamos y empezamos a trabajar. Tener agua abundante, un vivero con plantines  y acompañamiento de los técnicos de Ayuda en Acción y ACOM (Acción Comunitaria, socio local en Paraguay) nos ha ayudado mucho. Estamos orgullosas, juntas aprendimos que se puede lograr una vida mejor”, resume Hortencia, una de las horticultoras del Fortuna Guazú.

Por su parte, Pablina, además de cuidar de sus 6 hijos,  atiende con mucho cuidado los productos en la huerta comunitaria: “Las hortalizas que producimos no solo sirven para vender sino que también han cambiado la alimentación en nuestras casas, eso es muy importante. Con lo que gano con la comercialización, ayudo a pagar la educación de mis hijos, la salud de mi familia, alimentación y ropa”.

Foto de apertura: © Umar Farooq / ActionAid